NO TENGO NADA MÁS QUE AÑADIR, SU SEÑORÍA

Rex Mamey, inteligente y decidido.

Ajá, así que en Guatermosa (Capital Iberoamericana y Vitalicia del Fantochismo) con que te esforcés un poco en agarrar de mula a un par de millones de ignorantes podés llegar a la presidencia, ¿no? Y ojo, digo “ignorantes” por pura condescendencia porque quienes me conocen saben que “muy benévolo” en estos caso no soy. Pues, ¿qué puedo decirles, hermanos/as? Era algo que se veía venir, ¿no? ¡Aleluya! La Gran Broma del Sistema Electoral. La vuelta al ruedo de la extrema derecha por la vía democrájajajaja. El orgasmo hediondo a creolina de Avemilgua, Fundaterror y de los jeques perniciosos de manadas de creyentes sodomizados por la idea de la Salvación y del lucro como panacea a sus pecados. ¡¿Un día MAGNÁNIMO, EH?! Pero echemos un poco la casaca. Leí por ahí que el 83% del voto capitalino fue para el James Ernesto y pregunto: ¿Y entonces? ¿No es en la “tacita de plata” donde se acumula el voto “inteligente”, pues? Bien, a mí esa aseveración siempre me ha parecido un mito urbano, o más bien una charada. Sé que muchos capitalinos/as desearían que se tratara de una verdad incuestionable, por motivos de orgullo, honor y caché, pero no hace falta que diga que se trata de una exageración y que quien no lo quiera ver, es porque tiene quistes cancerígenos en los ojos. Esto me lleva, inevitablemente y con algo de pesar, a entrar a un terreno engorroso del que muchas veces he salido mal parado y con algún que otro enemigo declarado y con muchos no declarados que aún me sonríen y cruzan palabras hipócritas y mensajes conmigo, y se trata ni más ni menos que del “chapinismo” (local y extranjero). Sí, es una hipótesis mera obsesiva mía, yo sé, pero háganle huevos porque creo firmemente que gran parte del clavo por el que nuestra sociedad no avanza (además de todas las carencias archisabidas y desatendidas por los gobiernos de turno: toditos) y se transforma a vuelta de rueda de carretón medieval, es por todo lo que desde mi punto de vista representa “el chapinismo” que, para ir aclarando, descubrí en su máximo esplendor y con todo lujo de detalles en la capital de Guatelinda. Sí, yo no tengo la culpa y línchenme si quieren. Eso sí, avísenme con antelación para que pueda despedirme como los grandes: ceviche supremo en cubeta, micheladitas picosas o Bloody Maries ilimitados con lo mejor de la marimba Chapinlandia de fondo, en honor a mis señores tatas.

No voy a extenderme en el tema, porque del “chapinismo” ya he hablado muchas veces en el Mula que es uno y en Twitter, y muchos ya saben cómo pienso, sólo diré que nuestro flamante presidente es el prototipo de este mal común que muchos asocian (y defienden fervorosa y ) con el “patriotismo” y como parte de nuestro “ser e identidad”. Él y sus devotos, claro. Hablo de ese tipo “de a sombrero”, simpático y risueño (por querer quedar bien con todo el mundo, como el chapín que no encuentra la forma de decir “no” y siempre dice sí, porque qué van a pensar los demás), orgulloso de su país (bueno, de las estampas con las que el cándido turista babea y se emociona, como todo chapín que sigue llorando con los volcanes y el lago más bello y contaminado del mundo), creyente acérrimo (menciona más a Dios en sus discursitos prefabricados que el repugnante Cash Luna, como todo chapín que reza en las redes sociales, le pide a Dios que ilumine a sus gobernantes y luego va de iglesia en iglesia porque no sabe qué hacer con su fe y, si puede, carga en las procesiones aunque ande full de guaro y de sustancias y no sepa ni qué putas significa la Cuaresma), que aparece en conferencias de prensa con la camisola de la Sele o “haciendo el numerito” en una motía (como todo chapín que defiende mediocridades deportivas, es capaz de matar por Municipal o Comunicaciones, y salir los fines de semana a caquerear el carro de papi o el suyo  “pimpeado”, siempre con música de mierda a volumen luciferino), que saluda a las cámaras con índice y medio erectos como pijas de chucho (como los mancebos pipirisnais que en sus fiestecitas cool se creen celebrities en un photocall y se lucen con sus arrumacos de pato), que aparenta no ser como los demás y desmiente relaciones “delicadas y comprometedoras” (como cualquier chapín que te dice: tu madre, Rex, yo nada que ver y olvidate, papá, con esos mierdas ni siquiera me hablo, pues), que no ve absolutamente nada de malo promover la jocosidad urdida de tópicos sensibles como el racismo, el misoginismo y el patriarcado machista (como cualquier chapín que no ha caído en la cuenta de que muchas expresiones y chistes ya no son válidos en los tiempos que corren, como cualquier chapín que no ve con buenos ojos que una mujer resalte por encima de un hombre —sólo hay que ver el tono desdeñoso con el que muchos y muchas se referían a Sandra Torres: esa doña (¡esa!), la bruja, la sandrijuela, etc., mientras que a Morales lo llamaban por su nombre—, (y no lo digo porque sea ella, sino porque es mujer), etcétera. Insisto, puede que sea mi hipótesis, puede que sea un trabe mío, un resentimiento mal tratado y latente… lo que putas quieran, pero es lo que ven mis ojos. Puedo ser un imbécil, como cualquiera, pero por suerte, no estoy ciego.

Y así está la cosa, muchachos/as. Hace unos meses éramos el ejemplo a seguir y los ojos del mundo nos veían con cierta admiración; hoy somos el hazmerreír, somos los mismos de siempre con nuestro espectáculo indocto, chinesco y bizarro. Ganó el anti-comunismo, la confianza por los líquenes militares, el empecinamiento por alguien que presume de valores cristianos y que no tiene reparo en mostrarse como cualquier otro chapín “trabajador” y “respetable” marca random; es decir, un simpático machito que se siente enviado por la voluntad divina para sacar del atolladero a Guatemala. Ha negado rotundamente el genocidio, pretende recuperar Belice, repatriar a Luis Von Anh, dijo que iba a reducir las inspecciones aduaneras del 80 al 20%, habló algo acerca de la Ley de la Vigilancia, su trayectoria poco tiene de “arte” (por aquellos que piensan que el arte salva) y, por si fuera poco, da la impresión de que está rodando una lica titulada “Ni corrupto ni ladrón” (para mí corrupto y ladrón son casi la mierda, así que el “ni” podría estar mal empleado; nunca decimos: “Ni huevón ni perezozo”, ¿no?; ufff, en fin, hasta eso)… ¡pero eso al votante iluso no le importa, ni le interesa ni le afecta!, porque Morales “es rebuena gente; muy fino él” y necesitaba una oportunidad. ¿Pero qué putas somos todos ahora: buenos samaritanos? ¿Por qué no me dan también a mí la oportunidad de sacarles la madre? Sí, amigos/as, esos y esas votantes, solidarios con la causa de un nuevo rostro (un rostro para y por la gente, desde su naturaleza mediática y televisiva), los que preferirán siempre un partido de fut (o de cualquier deporte) o una telenovela, reallity o antes que un libro, los que creen ver figuras religiosas en el centro de una pizza hawaiana o en el tronco de una gravilea, los que chillan y jalan mocos con videos como aquél de Orgulloso de ser chapín (azucarado despropósito pseudo nacionalista orquestado por Nelson Leal y cía.), los engendros de Guatemorfosis, la Teletón y Combate, los que se empeñaron (casi por moda, sin entender una pizca de ni verga) en tirarle mierda a Baldizón (unos) y también en apoyarlo (otros), no se preocuparon por lo que “había y hay detrás de todo el tinglado” y son los que al final decidieron “castigar” tontamente al país. A falta de más opciones, se dejaron cautivar por el carisma y los sketches públicos de Morales y por lo que él representa para ellos (según sus creencias y modos de vida), pero jamás lo que representa para Guatemala.

Así empiezan muchos comentarios de fans de Morales en Fb (y no, no los escribí yo):

Q bendicion primero Dios el hara un cambio en Guatemala claro siempre con la ayuda de Dios…

Señor Jimmy Morales como buen amigo y también original chapín yo lo Quiero felicitar porque se ganó el cariño de la gente anivel nacional y oy lo convierten en presidente…

Doblemente patadas para esos pobres!!! Hoy si les fue muy feo!!!VIVA MI GUATELINDA!!!!

No tengo más que añadir, Su Señoría. Los tepocates muertos salen a flote solos.

Como ven, caros lectores, en mi columna de hoy no hay nada novedoso ni mucho menos graciosón y chabacano, como de costumbre. Vean este columna como una continuación a la anterior, sólo que más sosegada. A pesar del abstencionismo, dato muy significativo, creo que hay que seguir en activo. No sólo se trata de deslegitimizar un sistema, si no de estar también conscientes de que luego se podrá “tumbar” ese sistema de la misma manera, pacífica y cívica, que lo hicieron las protestas ciudadanas con Pérez y Baldetti, por ejemplo. La verdad es que, sin ser alarmista, siento pesar y preocupación por mi país (sí, aunque crean que estoy chingando, pienso en la libertad de expresión y de prensa, en los Derechos Humanos, en la libre manifestación y locomoción, en la libertad sexual y de pensamiento, en la educación laica, etc… en todas esas “nimiedades vestigiales” que a los fachitas les incomodan y les molestan como si fuera apéndices hinchados llenos de pepitas de chile que hay que remover quirúrgicamente CUANTO ANTES) y lo menos que me apetece es “llevármelas de gracioso”. Hoy no. Hoy Rex no quiere que lo metan en el mismo costal de los Jimmy Morales. Mi aberración por todo lo chapín… simplemente me supera. Suyo, como la sangre azul que corre por nuestras venas de príncipes del amor y reinas de la insurgencia coyuntural, Rex Mamey.

Rex Mamey