CASTIGAMOS AL DOCTOR Y DE PREMIO NOS TOCÓ AL NOVÍSIMO MÍSTER GPS

Jimmy Morales llegó a visitar a Rex Mamey para echarse un ñeque.

Pongo un disco de grandes éxitos de Diego Verdaguer, me acomodo el ganso costeño y las ciruelotas pasa entre el calzoncillo y me siento. La laptot encendida y un mensaje vía Badoo que dice: “Hola, papi Rexy Sexy Hot Mamey Uyyyy Ricura Come To Me ASAP, soy  la CM de El Espurio, ¿me das algo tuyo nene o andás en cuarentena?” Me río y pienso: Estos mierdas están más chimados de la cabeza que yo. Espero. Cinco minutos después, otro mensajito: “No, ya en serio, ¿y tu columna vos talega? Noveno aviso, que conste en acta”. Ni que me pagaran con coca colombiana, cursos intensivos para ser “curador de arte guatemalteco” (jajaja) y descuentos de ropa puramierda en Bullocks, los caras de mi huevo. “Ya la tengo lista”, escribo y le doy enviar. “Lujo, Rex, pilas pueeee”. Entonces adjunto una foto con una verga de un camello subsahariano en pleno estado de ebullición hormonal, sudorosa y brillante debido al aceite de dátiles y al sol, y le doy enviar. “Chupaaaaaaala jajajajaja”, es la respuesta. Acto seguido, me llega una imagen de Gloria Álvarez con una botella de Gallo en el hocico y un gorrito navideño. En fin. Hay que complacer a la mara y ponerse las pilas. Uno desdeña este tipo de actos, pero la verdad es que son entrañables… con la edad, claro que sí. Lo cague de risa es que no tengo ni verga qué decir y me da muchísima pereza ponerme a inventar y a hablar por hablar como lo hace el 79.7% de columnistas mediocres y dizque cultos en mi país. ¡Según ellos uno es mula! ¡Yo, al menos nel! ¡Ignaros ni mis jutes! Es para ponerse a llorar debajo de una mesa de cantina marginal saber los lenes que les pagan y el esfuerzo que tienen que hacer por quedar bien con la escoria de lectores que tienen. ¿Por qué no se dedican a dar vergüenza ad honorem? Sí, así como hacemos todos en Twitter, por ejemplo. ¿O en FB? ¡Si tan fácil que esssnnn!

¿Otra vez tirando mierda, Rex? Sí, bueno, la mejor manera de llamar la atención es ésa, tirar mierda y salpicarlo todo, como ishtío que cree que los frijoles volteados son plasticina y deja la mesa como si acabaran de cagar ocho cenzontles con chorrío. ¡Sobre todo cuando uno se vive hartando como si fuera el vigésimo fin del mundo (¿por qué número vamos ya?) y le sobra! Uno a lo mejor fungió como excelso quiebrapalitos somalí alguna vez, allá en el recordado pasado de los Wonderful Years, pero ahora ya nel, vaaa. En fin. Prosigamos. Me estoy dando cuenta de que entre ayer y hoy van a pasar hablando horas y horas de Marty Mcfly y volver al futuro inmediato cuadrado perfecto, así que mejor me pongo a escribir a conciencia y con tesón mi columna que, como ven, no va por buen rumbo pero, entre estar hablando estupideces de una lica vieja y cumplir con mi deber como neointelectual chapín (ya es hora de lo que reconozca así de manera descarada), prefiero lo segundo, aunque como lo primero, tampoco sirva para ni mierda, pero bueno, al menos NO CANSO, cerotes. Puta, hombre, que ya están grandecitos, jajaja.

Bien, dos preguntas: ¿cuándo hay otro debate? y ¿por qué no me invitan? ¡Yo llevo los refrigerios! No, ya, agarremos seriedad. ¿Para qué tanto debate cerote? ¡Ni que se tratara de dos genialidades en escena? ¡Es Jimmy (¿dentro de cuatro años tendremos a un Brayan o a un Yon Maquensi?) y Sandra! ¿Qué más tienen que decir que no hayan dicho ya? Con una o dos veces suficiente, si de todos modos no van a cumplir ni mierda de lo que dicen. ¿Para qué tanto cirquito de mala muerte? ¿O qué, tiene que venir alguien a estas alturas de la orgía a decirles: “Muchá, paren, paren, no se trataba de coger de verdad, hombre, puta, sólo había que hacer la casaca, cerotes; ah, y los que no se pusieron condón, pisaron, porque uno de los exámenes de sida dio positivo”? ¿Me explico? No, verdad, pero ustedes díganme que sí o háganse los locos. El otro día en el Discovery vi un documental de cómo elegían el Concejo de Ancianos de una pequeña comuna virgen de clones vintage de cochitos tailandeses (sus scofra chinaskiae) en Borneo o no sé dónde putas y muchá, ¡mi vida dio un giro de 360 gram… grados, pues! (Quedé donde mismo pero con otra mentalidad… una onda así como que más elevada, vaaaa). Puta, qué sabiduría, qué esplendor, qué ideas, qué desparpajo, que dominio de la situación, qué discurso, qué elegancia. ¡Esa mierda sí fue un debate en condiciones! Mi viejita me tuvo que gritar que apagara ya la tele porque hasta su cuarto se oían los aplausos de todos los aborígenes presentes. Puta, tienen que verlo. Una mierda así deberían de hacer los del canal feudal, vaaaa; a lo mejor que lo dirigiera este Zapeta. Aquél controla y es estudiado, pues; aunque supongo que queda más un cool alguien como Withbeck Junior, ¿verá? Ay, madre mía qué misterio con eso de los genotipos.

¿Y qué hacemos, pues vos Recs? La situación es crítica, no crean que no lo sé. Este sistema electoral cerote que tenemos nos llevó a quedarnos con dos opciones bastante cuestionables, por no decir, las peores que había, aunque si soy honesto, prefiero mil veces a la nía Sandra que al Novísimo de la Política Nacional, y no lo digo sólo por sus ojazos (sus ojos de ella, esos que me hacen suspirar en las noches de luna llena y vidrios de ventana empañaditos; no, ésa es otra historia), sino porque sencillamente no es Jimmy ni representa lo que representa Jimmy. Así de sencillo, muchá. Antes de mandar a la verga al pobre Otto, el pueblo clamaba su cabeza y se golpeaba el pecho por la culpa infame de haber votado por él y no sé qué tantas pajas, pero ahora tienen a don Jimmy, cristiano romanocapitalino confeso y ferviente, con un pasado aparentemente intachable, carismático, posero hasta la ridiculez, facho y ultraconservador (no rotundo a la legalización de las drogas, al matrimonio gay, al aborto, pero sí al machismo y al racismo solapado, a la pena de muerte y a la tradición patriarcal, misógina y rancia de las familias de Guatelinda), fan de las autocomparaciones, inexperto pero “buena gente” y “coquetón”, vocero de promesas vacuas y esperpénticas, y lo que es peor (por si lo anterior no lo fuera), compinche y a la vez fantoche de dinosaurios y milicos oscuros y casposos. En pocas palabras: LO QUE LE GUSTA A LA MAYORÍA DE CHAPINES Y CHAPINAS. Los que siguen diciendo que los asistentes a la Plaza son los que ahora apoyan a Jimmy, están cayendo en el “típico error del principiante en temas de profundidad no aptos para paupérrimos de espíritu y vidas intrascendentales”. Es verdad que la estupidez es parte de nuestra naturaleza, pero yo no creo que alguien pueda llegar a ser tan deliberadamente imbécil. Me cuesta creerlo (Rex tiene esperanzas, ojo al dato) y más si vemos los datos. Esta nación de Rubios el Sabor Ganador rebasa los 16 millones de parroquianos y a la Plaza no llegaron ni 500 mil almas, o sea, no cuadra. Insisto, la mayoría de la que hablo es la que no fue jamás a la Plaza. Y esa mayoría, para INRI eterno nuestro, es la que sueña con Jimmy, de la misma manera que lo hizo con Otto.

Lo ideal hubiera sido que el TSE cumpliera a cabalidad con las sanciones y castigara sin miramientos las irregularidades, porque lo que pasó fue que dejaron hacer y deshacer a Baldi y su LIDER, aún cuando era evidente que los mierdas se estaban pasando por el culo las reglas de la chamusca. Porque, ¿qué pasó? Pues que vino la mayoría (sí, de la que les hablo), se agarraron del “No te toca” como si fuera una penca de plátanos de oro y, OTRA VEZ, castigaron a uno para beneficio de otro. Si el mierda de Baldi hubiera quedado fuera de la contienda, lo más seguro es que don Jimmy no estuviera donde está, hablando en tercera persona y creyéndose un feliz Mandatario… porque, ojito, ¡había más opciones, maldita sea! Pero así son las carambolas de la suerte y así también la torpeza infinita de nuestro pueblo. Por lo que veo, nos tocará seguir aprendiendo la lección a varejonazos con varitas de palo de membrillo y a plantones hincados sobre maíz bajo aquel sol de puro macho. No, muchá, no aprendemos ni queremos aprender. Que nos siga lloviendo verga, pues, porque ni modo. Este fin de semana, avisados y avisadas quedan, toca votar (o no). Ejercer el sufragio cuando en realidad es más bien un naufragio. Pero es lo que toca. Así que dejen de tuitear en horas laborales un ratito y váyanse a meter al baño a meditar. A cranearla. No, nada de tocamientos ni de selfies. Céntrense y piensen qué putas, muchá, porque todo lo logrado ha costado un vergo y porque no queremos cuatro años de REGRESO AL FUT… PASADO. Míster GPS estará ahí, controlándonos día y noche, con su cara de bufón de pacotilla y su risita Made in China. 

¡Spooooky!

Rex Mamey